Todos tenemos el derecho a una vida sexual feliz sin obsesionarnos con una idea mágica de cómo debemos vernos o comportarnos, dice Laura Berman, Terapeuta Sexual y Directora del Centro Berman de Chicago. Checa éstos tips de su más reciente libro Real Sex for Real Women. (Sexo real para mujeres reales)
CONÉCTATE CON TU CUERPO
El primer consejo de la Dra Berman dice que puedes saber todas las técnicas y posiciones sexuales al pie de la letra, pero si no tienes confianza en tu cuerpo, nada de eso importa. Mírate en el espejo y aprecia las cualidades positivas que tiene la forma única de tu cuerpo. Consiéntete con un lujoso baño, mientras estés en el agua, acaricia tu cuerpo con tus manos y siente tu sensualidad y calidez.
Pide placer:
Tu pareja no tiene por qué adivinar lo que piensas, así que decirle lo que quieres es la manera más segura de conseguirlo. Cuando disfrutes su desempeño en la cama, hazle cumplidos y de una manera sutil sugiérele cómo podría estar mejor. Si no te atreves a decírselo, deja que tu cuerpo hable: Arquea tu espalda o aprieta tus piernas fuertemente alrededor de él para hacerle saber lo que te gusta.
Has notable tu presencia con él:
Según la Dra. Berman, muy seguido las mujeres se vuelven espectadoras de su vida sexual, se cuestionan todo el tiempo si su pareja está disfrutando, si ellas van a lograr un orgasmo, si se ven gordas, etc., en vez de estar disfrutando el momento. Bloquea los pensamientos que interfieran y concéntrate en tus sentidos: El contacto de él con tu piel, la manera en que sus movimientos se sincronizan y aprecia lo que sientes.
PREGUNTA AL EXPERTO
P: Mi prometido quiere hijos y yo no. Somos perfectamente compatibles en todos los aspectos menos en ese. ¿Está mal que me quede a su lado si no le puedo dar lo que él quiere?
R: Pídele a tu prometido que imagine lo que sería su vida si no tuvieran hijos, dice la Psiquiatra Scott Haltzman, autora del libro The Secrets of Happily Married Women. (Los Secretos de las Mujeres Felizmente Casadas).
¿Donde vivirán? ¿Cuáles serán sus metas? Si encuentran una solución con metas en común, podrán seguir su vida juntos y su relación funcionaría? Pero si se dan cuenta que él ve la vida sin tener un hijo y tú no te imaginas con uno, entonces es mejor que cada quien tome su camino.
Piensa esto: ¿Estarás dispuesta a reconsiderar la idea de tener hijos por lo menos cada seis meses? A lo mejor cambias de opinión algún día y tenerlos, de la misma manera también podría cambiar él de preferencia y no querer tenerlos. Lo más importante es si juntos pueden ser lo suficientemente flexibles para tomar lo que la vida les dé.

Sin importar los años que tengamos o nuestra experiencia en asuntos de cama, siempre hay datos o detalles que se escapan de nuestro dominio y que no está de más saber…
Vivimos con nosotras mismas, pero eso no necesariamente quiere decir que lo sepamos todo sobre nosotras y nuestro cuerpo. Es común tener dudas sobre la propia higiene íntima, por ejemplo. Como también es común sentirnos apenadas de preguntarle nuestras dudas a alguien más. Esta vez te comparto lo que nos dijeron un par de especialistas en el tema:
“No se siente lo mismo” o “a mí no me va a pasar” son dos pensamientos que frecuentemente pasan por nuestras cabezas cuando se trata de dar o no el llamado a escena al Sr. Condón. Aunque eso es algo que quizá sólo estamos dispuestas a admitir ante nosotras mismas porque, en plena era de la información, ¿cómo vamos a decir que no usamos condón por un mero prejuicio o un argumento tan poco racional?
Sé honesta ¿Cuántas veces has dicho que no al sexo este mes? Hasta los mejores matrimonios tienen frentes fríos sexuales y problemas cotidianos –como una abrumadora jornada de trabajo, un pariente enfermo o un adolescente difícil– que pueden congelar el romance. Pero cuando evadir el sexo se vuelve un hábito diario, el matrimonio puede convertirse en zona de desastre. Después de todo, hay tiempo en las noches para decir: “¿Tenemos que hacerlo? o Me duele mucho la cabeza” antes de que los problemas graves aparezcan.
Hasta 1984, las mujeres de Inglaterra podían ser encarceladas por negarse a tener relaciones sexuales con su esposo. Gracias a los avances que se han logrado en el tema de equidad de género, en la actualidad las mujeres podemos manejar nuestra sexualidad de manera libre.