7Algunos años atrás, decidí que, aunque soy doctor, era tiempo de tomar terapia yo también. En ese tiempo estaba saliendo con quien hoy es mi esposa, y quería encontrar la razón por la cual no me había podido comprometer con ella. Hice una cita con un célebre psiquiatra, y salí con tiempo suficiente para llegar puntual. Me perdí entre callejones y llegué después de 15 minutos. Llamé al doctor y le pregunté si había forma de cambiar la cita para otro día. Y me dijo “¿no has estado posponiendo esto por mucho tiempo?”. Me quedé pensando. No quería aceptar que mi ambivalencia me había tenido dando vueltas hasta que fuera demasiado tarde. No me podía obligar ni siquiera a tener una cita para saber cómo arriesgarme en una relación, pero aprendí acerca de las defensas mentales. También era verdad que me esperé hasta el último año para asistir a terapia. “Así es, ha sido demasiado tiempo”, le contesté. “Entonces aquí lo espero, no importa cuánto desee usted que no lo vea”, añadió el doctor. Ahora, con la terapia y 15 años tratando a mis propios pacientes, sé que llegar siempre tarde es una forma de expresar ciertas emociones escondidas, incluyendo el rechazo a situaciones incómodas.

1 “Tengo ansiedad”
Una gran cantidad de personas llegan tarde alguna vez, o muchas, cuando se dirigen al trabajo o a encontrarse con algunos amigos, porque se sienten estresados o aprensivos. Es como si emociones profundas y sin resolver actuaran a manera de resistencia en los circuitos mentales, redireccionando tus pasos lejos de la fuente de la incomodidad.
Si te retrasas 20 minutos para ir a comer con las amigas tres veces seguidas, es hora de preguntarte por qué quieres evitar estas reuniones. ¿Son caros los restaurantes en los que se reúnen?, ¿en el fondo, piensas que tienes más trabajo que tiempo para socializar?, ¿alguien en el grupo te fuerza a hablar de asuntos personales, como tus hijos o esposo, más de lo que quisieras compartir con ellos?
Una vez que te encamines a encontrar las causas, necesitas saber cómo remarcarlas. La planeación es el enemigo de la ansiedad. Si el menú está fuera de tu presupuesto, envíales un mail ofreciendo más opciones de restaurantes con buena comida a precios accesibles. Tus amigas captarán la idea de que la rutina de las cuatro estrellas te estresan y te llamarán para hablar al respecto. Pero si es porque estás dejando mucho trabajo sin terminar, planea dedicarte a sacar a tus pendientes dos horas antes o después de la comida. Aunque hayas terminado tus tareas o no, ya te habrás ganado tus dos horas de comida. Si el comportamiento de alguna de ellas amenaza tu próxima reunión, encuentra el momento y tiempo para tratar el asunto de manera directa, pero de forma conciliatoria. Las llamadas después de la reunión pueden ser un comienzo, “estaba pensando lo lindo que la pasamos en la comida, pero hay algo de lo que no me siento del todo bien y que me gustaría hablarlo contigo”.
2 “Estoy demostrando quién está al mando”
Una cosa es pensar: “es mi amiga, si me tardo algunos minutos más no le importará”. Pero es muy diferente decir: “como siempre, estoy más ocupada que ella, no pasa nada si me espera más tiempo”.
3 Necesito saber que soy amada
Una vez traté a un paciente que llegaba tarde a todas mis consultas. Finalmente le pregunté: “¿existe alguna razón?”, él movió su cabeza y contestó: “siempre he tenido problemas para llegar a donde se supone que debo estar a tiempo. Cuando era niño, mi padre se iba sin mí, cada vez que yo llegaba tarde”.
Le pregunté qué tan seguido sucedía esto:
“Frecuentemente. Algunas veces mi papá me llevaba a la escuela y si se me hacía tarde, aunque fuera por un minuto, arrancaba y se iba, entonces yo tenía que encontrar la forma de llegar por mi cuenta”.
“Era injusto”, le comenté, “y él no era cariñoso en esos tiempos”, me confesó.
Más que un poco tarde
Ser impuntual puede ser un síntoma de problemas psicológicos leves o más serios, vale la pena pensar si tú o alguien que conozcas están habituados a llegar más de unos minutos tarde.
Depresión
Ésta no solamente causa tristeza, irritabilidad y cambios en el sueño y apetito, sino también pérdida de concentración y energía, la gente depresiva puede ser un impuntual crónico, y ese no es el único síntoma, la impuntualidad va de la mano con desequilibrios en el ánimo. Quien se deprime tiende a llegar tarde a muchas cosas y lugares, no solamente al trabajo o al café con una amiga.
El desorden de déficit de atención
El DDA puede hacer que las personas lleguen tarde porque siempre están buscando las llaves del carro y otras cosas. Puede provocar que olviden citas o se pueden perder en el camino dando vueltas en donde no tenían que hacerlo. Así como la depresión, el DDA provoca retrasos. Nunca esperes que lleguen temprano al trabajo, pero jamás tarde al tenis. Se les dificultan otras áreas como completar actividades que requieran cronómetro.
Abuso de sustancias
Aunque sea un poco de ansiedad provocada por saber si es el vino de las noches anteriores las que te están haciendo llegar tarde al trabajo, debes admitir que hay un problema. Sería mucho más doloroso si lo negaras.
Registra los retrasos
Aplica los pasos que dimos anteriormente para terminar con el problema de siempre llegar tarde. Entonces podrás contrarrestar con estas prácticas estrategias. Y no comiences tarde, hazlo ahora.
> Ten una agenda que puedas cargar contigo. Escribir las citas las hace reales y teniendo ese registro siempre a la mano te hará más honesta. Si no lo llevas en un papel o electrónicamente, es más probable que te des por vencida retrasándote a expensas de los demás.
> El factor tardanza en tu día. Crea topes de retraso, planeando salir de la casa 10 o 15 minutos antes que la hora de tu cita. Haz las cosas con un poco de más rapidez de la habitual, pues de esta manera ganarás tiempo, y
en caso de que olvides algo, podrás volver para tomarlo sin que se te haga tarde.
> Ten más confianza en tu futuro. Cuado te tomas más tiempo de lo debido mandando un último mail, lo que realmente estás diciendo es que no crees que haya demasiado tiempo para tu vida. Trata de salir a caminar cuando te sientas más agobiada. Así podrás recuperar la calma y verás que el estrés no te atormentará.
> Ponte en los zapatos del otro. Imagínate como la persona que está esperando por ti, y que la ansiedad que esto pueda generar realmente te importa. Hacer este tipo de ejercicios te motiva a ser más puntual.
> Balancea tu desbalance. Si eres irremediablemente impuntual y tu esposo es totalmente lo opuesto, pídele que sea tu entrenador de tiempos.
> Asegúrate de cargar un reloj. Cuando veas que el tiempo de tu cita se ha cumplido y aún no llegas, podrás sentir suficiente “buen estrés” para hacer un mayor esfuerzo para estar a la hora.
> Toma tiempo para ti.Para aquellos que tienen problemas para crear horarios realistas y apegarse a ellos, la meditación puede ser una ayuda, te obliga a sentarte contigo y concentrarte. El ejercicio de rutina puede lograr el mismo efecto.

