Perfiles

Era el verano de 1983, y yo tenía apenas 19 años. Como pensaba que sería divertido graduarme antes de tiempo, invité a Angélica y Elena –dos de mis mejores amigas– a tomar un curso de verano. Nuestra recámara era para cuatro personas. Junto con Esther –nuestra nueva compañera– éramos muy felices, íbamos a varios cursos, estudiábamos para los exámenes y en las tardes buscábamos el mejor local de helados. Hubiera sido un verano perfecto si no hubiera sido por las cucarachas que había en ese viejo dormitorio. Salían por todas partes cuando encendíamos las luces o movíamos algún mueble. Más de una vez las sentíamos en bajo nuestros pies cuando nos levantábamos a media noche para ir al baño o la cocina. Estábamos aterrorizadas. Todas las noches gritábamos y brincábamos de una cama a otra. Mientras tanto, las cucarachas se reían a carcajadas de nosotras.

Pensamos que ya sabíamos todo sobre bichos detestables. Pero una noche, un insecto entró patinando por la sala, era el más grande,  brillante y horrible que jamás hayamos visto. Podría llamarse un bicho de agua. Se movía muy rápido y no hubo tiempo para investigar qué era. Por un momento pensamos que nos encontrábamos en peligro mortal. Lo perseguimos hasta el baño. Elena puso una toalla debajo de la puerta y yo corrí a buscar la ayuda de un guardia de seguridad.

El único que encontré tenía cerca de 70 años. No le importó mucho  ver el pánico en el que estaba. Así que lo llevé arrastrando hacia nuestro dormitorio. Entró al baño y vio al “monstruo” en la regadera, mientras nos abrazábamos unas a otras,  muertas de miedo.

“Este es el bicho más grande que he visto por aquí”, dijo. Lo estudió cuidadosamente volteó hacia nosotras y nos dijo: “Arréglenselas ustedes, yo no puedo hacer nada”.

Cuando se fue, supe que la solución del problema dependía de mí. No quería hacerlo, pero alguien lo tenía que terminar. Me quité el zapato y les pedí a mis amigas que esperaran afuera. No es una gloria golpear a una “cosa viviente” hasta la muerte, pero así lo hice.

Pienso en ese insecto cuando estoy en un momento desagradable y que sé que debo hacer algo que no me gusta. Pienso: “¿De quién es la responsabilidad?”. Casi siempre me doy cuenta de que es mía. Así fue cuando acompañé a Lucy, mi amiga, varias veces al hospital, y también cuando pasé largas tardes en la Unidad de Alzheimer, cuidando a la abuela.  

Mi esposo (que es doctor y por lo tanto debe saber más) una vez me pidió que le quitara un absceso que tenía en el ojo con una aguja de coser. Por un momento miré a mi alrededor, y pensé: “Hay alguien que pueda ayudarme…?”. Pero no había nadie; así que respiré hondo e hice lo que se tenía que hacer. Mientras me hacía cargo de la situación, le conté la historia de la cucaracha. Desde entonces me admira mucho.

4 Respuestas para “Depende de mí”


#4
28 de junio de 2009
6:58
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No se amar,yo me case por primera ves creo que por salir de mi casa,mi padre tenia una posicion estable,mas tenia otra familia,y otras mujeres,el ver el trato que dava a nuestra familia me llenava de coraje y al terminar la secundaria me case y tuve tres hijas,un dia mi esposo me ollo ablando en mi casa con un companero de trabajo y me golpeo yo vivia en Los Angeles lo deje me estaba divorciando cuando conoci un hombre muy bueno con maestria en Sicologia de ninos.me ofrecio matrimonio vivimos un tiempo juntos mas un dia me demando tener relaciones intimas y como me negue se molesto muchisimo se fue por dos noches, me asuste y dos dias despues vi a mi primer esposo me propuso volver mas yo le informe que posiblemente yo estaba enbarasada,el lo acepto ,mas el abuso fisico pronto volvio y ahora me trataba mucho mas peor una ves salio atrabajar y jamas volvio porque lo mataron,nunca supe la razon. dure cinco anos sola;estudie,compre una casa y crie a mis hijas asta que un dia conosi al que asta este dia es mi esposo.El trabaja para el ARMY es Maestro o Conductor de la Banda de los Estados Unidos.mas como padre de las dos hijas que tuve con el,actua como amigo no como padre y a veces siento que yo soy la hija,porque si les llamo la atencion es como si yo hice mal me ofende delante de ellas y me siento comosi yo fuera nada.Gracias a Dios que tengo mi trabajo me goso trabajando porque es la unica parte que me siento con valor y con dignidad. Vivo una vida superficial porque afuera mi matrimonio esta bien en los circulos sociales,yo lo represento.estoy cansada de pretender,llegamos a casa el se acuesta a ver TV y yo siempre inventando que hacer para no sentirme tan sola,agradeceria su consejo,yo vivo en el vorde de Francia….si como me olle mas no importa la parte de el mundo donde uno este para sentirse sola.


gloria
#3
30 de abril de 2009
19:08
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mi nombre es gloria y tengo 22 anos ymi esposo tiene 22 y mi matrimonio esta mal quisiera saber si me pueden ayugar


12 de febrero de 2009
13:25
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es muy interesante los consejos que dan megustaria que me brindaran mas informacion de todo tipo de temas


laura virginia barrios guzman
#1
10 de febrero de 2009
14:40
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ME PARECE MUY INTERESANTE SU HISTORIA Y QUE SU MENSAJE ES MUY GRANDE PERO Y POR MAS DE QUE TRATO DE HACER LOS QUE YO CREO QUE BEBO HACER TODO ME SALE MAL.


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