Reeducando a los hombres
Por Jimy
Nunca he sido celosa, y sí, debo de afirmarlo con todas sus letras, andar tras los pasos de mi pareja me parece cansado, desgastante y algo que resta tiempo a mi momento de lectura, cursos de cocina tres, clases de macramé o escritura de poemas de amor para el susodicho.
Comienzo apenas una relación maravillosa que me ha hecho entender muchas cosas:
a) Los milagros pasan y lo que está dictado en las estrellas para ti, tiene que suceder, le hagas como le hagas.
b) El amor, sí tiene el peso más hermoso para transformar a la humanidad, hacerla más unida y sobre todo para llenar de confianza a corazones cero románticos.
c) El reflejo de una pareja, que puso como etiqueta la palabra “novios” apenas una semana atrás, pero que siente que el tiempo ha sido mucho, es capaz de remover emociones en personas que confunden amistad con propiedad privada…
Me explico. Mi chico y yo vivimos un fin de semana de ensueño, paseamos por Coyoacán, desayunamos, hablamos del amor, la vida, los anhelos y además nunca me sentí tan hermosa y llena de cariño como aquel día, que por la noche, tomó otro aire de duda que sólo me hizo reflexionar y afianzarme a mi novio, tener pruebas de que ahora sí guardo la compostura y que hablar es mejor que vociferar sin sentido.
Una “amiga” suya celebró su cumpleaños y asistimos a una fiesta sorpresa llena de detalles padres, el chico de la celebrada tenía un afán de amor que ya quisieran muchas, el pastel fue delicioso, los disfraces de los más aventureros valieron varias fotografías mentales y el retroceso de los “veintitantos”, para algunas a los 15, se hizo más que evidente.
De repente sentada junto a mi chico, la “festejada” osó, se aventuró, le dieron ganas pues, de sentarse en las piernas de mi novio mientras una amiga de la “cumpleañera” no dejaba de llenarlo de cariños y yo en estado de shock sin comprender nada, sentí que los minutos se volvían horas y mi sonrisa hermosa y llena de luz, poco a poco se fue deformando esperando una reacción, que no llegó.
Me queda claro que yo soy la agregada a la vida del galán en cuestión, porque lo conozco hace apenas dos años, en los que la conexión fue inmediata, linda, y tan sólida que nos hizo estar juntos hoy.


“Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrar círculos o cerrar puertas o cerrar capítulos, lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
La sorpresiva muerte de Michael Jackson me hizo recordar cuando yo tenía 10 años de edad y mi mamá me compró el Thriller en el súper, Gigante.
Me pegan duro los días nublados, me hacen sentir triste, aún cuando todo marcha bien en mí y me siento agradecida con el universo. Qué pereza nos da la gente depresiva que necesita el dolor para sentirse viva, mas esto no es depresión sino melancolía y es más fuerte que yo.
Cuando era universitaria y vivía en casa de mis padres, no hacía más que soñar con tener un trabajo para pagar un departamento e irme a vivir sola. Más que estar libremente con mi novio, fantaseaba con sentir mi propia autonomía, experimentar el no depender de nadie más que de mí misma.
Después de escuchar por primera vez a Radiohead en 1996, jamás volví a ser la misma. Radiohead despertó en mí una nueva fascinación y un extraño poder.
Hacía mucho tiempo que no veía una película que sin ser sentimental fuera tan conmovedora, verdadera, honesta, superior y dolorosa, con tal autenticidad que me paralizara durante dos horas y me dejara reflexionando por mucho tiempo después, como “El luchador”, de Darren Aronofsky, y dudo volver a experimentar lo mismo con otra por lo menos en muchos años.
Vivir ligera y mejor no es tarea de nadie más que tuya. Pero para lograrlo debes ser constante todos los días, tener siempre en mente qué cambios quieres hacer en ti para mejorar tu vida en todos los aspectos.
Antes de finalizar este año, es un tiempo muy importante para reflexionar y estar consciente de cómo deseas recibir el 2009, un nuevo ciclo que inicia en tu vida, para que al estar clara, refuerces tus deseos y tu lucha por alcanzarlos.
Se acerca la Navidad y no he comprado regalos. Cada año me esmero en encontrar para mis amigos cercanos algún detalle, para mis familiares más queridos algo que verdaderamente disfruten y para mi pareja un obsequio más “dispendioso”. Sin embargo en estos días estoy pensando seriamente en romper con esta tradición.
Neoskin, la empresa de depilación láser, cerró sus puertas abruptamente en todo el país. El pasado lunes 3 de noviembre amanecieron cerradas todas las sucursales. En ninguna contestaron el teléfono, tampoco en su servicio 01800. Ni siquiera su página de internet funcionó.
Es un postre que me fascina y busqué la forma de hacerlo con la menor cantidad de calorías posible, pero igualmente delicioso. Y la verdad no me quedó nada mal, sólo cuida moverlo de vez en cuando en el fuego para que no se pegue, pero no demasiado para no batirlo. Ojo, no lleva pasas ni leche condensada, pues ambos contienen mucha azúcar. Esto es para cuatro porciones:




Me encanta experimentar en la cocina, abrir el refrigerador y la alacena, ver con qué ingredientes cuento y pensar en cómo reunir varios de ellos para preparar algo rico.
Tengo el cabello castaño oscuro y para cubrirme las canas me lo teñí del mismo tono que el mío, sin embargo me quedó negro. No me gustó mucho porque en mí se ve artificial, endurece las facciones y aumenta la edad.

Anthony Kiedis, el rockstar con más onda: El vocalista de los Red Hot Chili Peppers es mujeriego, porno adicto y un junkie que ha luchado toda su vida contra la adicción a la cocaína y heroína. Sin embargo también es uno de los cantantes más hot del planeta. Su torso atlético, sus tatuajes tribales y su pelo lacio me han enloquecido siempre. Su sangre mohicana, su fascinante voz y su mágica personalidad lo cargan de una fuerte energía sexual. Sus movimientos al bailar lo hacen lucir más encantador que nunca. Pero este hermoso Sir Psycho Sexy no sólo tiene un físico delicioso, sino además gran talento, carisma y una presencia irresistible. La expresión pícara de este inmaduro seductor despierta toda mi pasión.
Fui por primera vez al ginecólogo cuando tenía ¡27 años! Como muchas de ustedes, me negaba a hacerlo por el pavor al examen pélvico, a pesar de los constantes mensajes en todos los medios sobre la importancia de la revisión ginecológica anual en la mujer. Un día, una amiga del trabajo me recomendó mucho a su ginecólogo y me convenció de ir a hacerme un chequeo de rutina con él.
Hace cuatro años, como toda mujer quería lucir perfecta, pero traía varios kilos de más, así que fui con una nutrióloga. Fue una excelente experiencia estética, de salud y de bienestar. Lo que más me sorprendió fue que la doctora me dijo: “No te voy a poner a dieta, te voy a enseñar a comer sanamente por el resto de tu vida”.
¿Estás cansada de combatir los barros y espinillas? Ya no gastes más dinero en productos que prometen eliminar los brotes de tu rostro. Mejor opta por una limpieza facial periódica con un experto, que además de mantener limpio tu cutis, le devolverá tono muscular, frescura y juventud. A continuación te platico en qué consiste el proceso, ya sea con un cosmetólogo o un dermatólogo.
En la pasada entrega de los premios Golden Globes 2007, pudimos apreciar lo último en diseños de noche, en los cuerpos de las celebridades más bellas y famosas. Sin embargo, muchas siguen sin lograr atinarle al difícil objetivo del buen gusto.
Les quiero compartir esta receta con la que he tenido mucho éxito desde que la preparé por primera vez, ¡le ha fascinado a todo el mundo! Es fácil y rápida de hacer, para un fin de semana que no tengas demasiadas ganas de cocinar.
¿Quién no se ha enamorado perdidamente en esta vida? Es difícil creer que existe alguien que no haya experimentado esa sensación inesperada, espontánea e indomable. Cuando estamos enamorados, sentimos dentro toda una revolución de distintas emociones que al combinarse, nos crean estados mentales que nos motivan o desmotivan por completo.
El sábado a las 2 de la madrugada salí de cenar con unas amigas y regresé a mi casa manejando sola. De repente un tipo se me emparejó en un semáforo y me empezó a pitar y a gritar “¡Ey, hola, hey!”. Yo fingí no verlo ni oírlo y seguí con mi camino, pero en cada semáforo se emparejaba y me seguía gritando “¡Ey, voltea!”. Volteé a verlo y le hice cara de “¿Qué quieres idiota?” y me contestó “¡Baja tu vidrio!”. Le contesté “No molestes”.
Desde hacía muchos años había tenido una molestia en la encía, una herida que unos días me molestaba más que otros, pero siempre estaba ahí, no sanaba ni con enjuagues bucales. Se lo comenté un par de veces a mi dentista de cabecera y me dijo que no era nada de importancia, que se me quitaría sola.











