INTIMIDADES
Mayo 26, 2008
Es un tema que me ha provocado fascinación. Lo discuto frecuentemente con familiares, colegas, compañeros de trabajo: hasta dónde debe divulgarse la vida privada de un personaje público.
El asunto viene a cuento porque yo no he mencionado una palabra sobre el asunto de la recientemente confirmada paternidad del senador panista Santiago Creel de una niña que tuvo con la actriz Edith González.
Y me animo a ponerles este tema en el blog porque el fin de semana debatimos un queridísimo periodista y su servidor en una sobremesa: yo defendía que los amores y las consecuencias de los amores de los políticos no son nuestro asunto. Él rebatió que se convertía en un asunto público al presumirse que no quiso reconocer a su hija por motivos electorales: porque cuando nació buscaba Creel la Presidencia de México.
Mi pregunta va más allá de este caso concreto: ¿hasta dónde podemos y debemos los medios de comunicación revelar la vida privada de los hombres y mujeres del ámbito público?
Les leo.






