Cuando el destino nos alcance
Abril 24, 2008
Todos hemos escuchado esa frase, convertida ya en lugar común, de que las guerras de este siglo XXI serán por agua, ya no por petróleo. Y yo diría que serán por los dos. Es más, las guerras serán por agua, petróleo y alimentos.
El clima está cambiando, por culpa del hombre. El camino de los biocombustibles, sustitutos del petróleo, se ha convertido en una trampa para millones de seres humanos. Y la mitad de la población mundial está cambiando sus hábitos alimenticios, están comiendo mejor, pero han provocado que suban los precios.
Todavía hace unos meses había organizaciones campesinas mexicanas que se quejaban del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio. Decían que con la entrada en vigor de este apartado, este año, nos inundarían con productos alimenticios gringos baratos que los sacarían del mercado.
Bien, hoy son los productos del campo los que mejor se están vendiendo. Tanto que vale la pena ver si no es conveniente primero garantizar plenamente el abasto interno y, después, mantener las exportaciones. Son muchos los países del mundo los que están cerrando sus fronteras a la exportación. Primero tienen que garantizar que su gente coma y después los negocios.
Lo peor que nos puede ocurrir es que un tema tan delicado se contamine con esa grilla política a la mexicana. Hay que tomar las decisiones correctas antes de que el destino nos alcance.






