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Categoría 'Nicolás Alvarado'

10 DISCOS POPULARES EXTRANJEROS EN ESPAÑOL

Junio 27, 2008

Por lo visto, queridos corresponsales, a ustedes la música popular mexicana nomás no les inspira, dado que me propusieron muchos discos pero casi todos de tierras lejanas. Mexicanos mencionaron 32 y sólo cuatro con más de un voto (es decir con dos); estos son -en estricto orden cronológico-  Eydie Gormé y Los Panchos (CBS, 1970), Íntimamente, de Emmanuel (RCA, 1984), Re, de Café Tacvba (Warner, 1994) y El Tri Sinfónico (Warner, 1999). A ver si con lo popular extranjero en español tenemos más suerte. Aquí les van mis 10 consentidos:

1. Orquesta Aragón, That Cuban Cha Cha Cha (Estados Unidos; RCA Victor, 1955): Toma chocolate, paga lo que debes y déjate arrastrar por los sonidos de la orquesta de cha cha cha primigenia.

2. Pérez Prado, Havana 3 a.m. (Estados Unidos; RCA Victor 1956): El gesto más elegante del Cara ‘e Foca. Incluye una “Comparsa” seductora y un “Manicero” pletórico.

3. Rubén Blades y Willie Colón, Siembra (Estados Unidos; Fania, 1976): Clásico tropicoso cuyo pasaporte a la inmortalidad fue “Pedro Navajas”, ese pastiche bullanguero de “Mack the Knife”.

4. Rocío Dúrcal, Las canciones de mis películas, vol. 2 (España; Polygram, 1983): Un recuerdo kitsch de la que algún día fuera más bonita que ninguna, a caballo entre el rock’n roll, el soul y la cursilería.

5. Alaska y Dinarama, Deseo carnal (España; Hispavox, 1984): El disco definitivo de la Movida madrileña; post punk más bien pop que ni tú ni nadie puede cambiar.

6. Hombres G, Hombres G (España; DRO East / West, 1985): Estos chicos de jersey a rayas y Ford Fiesta blanco hicieron del rocanrolito el estandarte oficial de los nerds. ¡Sufre, mamón!

7. Los Fabulosos Cadillacs, Vasos vacíos (Argentina; Sony, 1994): Con Celia Cruz de invitada, estos maestros del raggamuffin porteño administran conciencia política con una buena cucharada de pop.

8. Selena, Amor prohibido (Estados Unidos; EMI, 1994): No podrás resistirte al bidi bidi bom bom de su tecno tecno cumbia. Nachos, anyone?

9. Los Amigos Invisibles, The New Sound of the Venezuelan Gozadera (Venezuela; Luaka Bop, 1998): Protegidos de David Byrne y apóstoles de Aldemaro Romero (el Esquivel caraqueño), con este disco actualizaron el universo del lounge y el funk.

10. Miguel Bosé, Velvetina (España; Warner, 2005): Infravalorado, éste álbum de pop electrónico es a mi juicio lo más inteligente del gran Bosé; contiene, además, un DVD con un asombroso video por cada canción.

Ahora es su turno.

¿LISTOS PARA OTRA LISTA?

Junio 20, 2008

  Y no me refiero ahora a Madame Curie o a Hannah Arendt sino a que hace mucho que no jugamos a hacer listas de diez favoritos en este blog y a que ya se impone retomar lo que, a fin de cuentas, resulta en un gozosísimo -cuando menos para mí- intercambio de recomendaciones.Ocupémonos, pues, ahora de los discos -esa especie en extinción- y listemos nuestros favoritos en las siguientes categorías: popular mexicana en español (incluye rock, pop, punk, electrónica, hip hop, salsa, tango, swing y todo lo que se les ocurra), popular extranjera en español, popular en lengua extranjera, jazz (instrumental o vocal) y clásico o de concierto (desde la música antigua hasta la contemporánea y experimental). Ahí les va, pues, mi top of the pops nacional. El orden es cronológico:

1. Pedro Vargas, El Tenor de las Américas en Cuba (RCA Victor, 1958): Hoy que el reloj ha marcado las horas, lo recordamos en su mejor momento, todo sentimiento, todo satín.

2. Toña la Negra, La sensación jarocha (Peerless, ca. 1960): Eso es en efecto esta diosa pagana, hija de Babalú cuya voz poderosísima nos conmina a ofrendar en su altar una oración caribe.

3. Luis Arcaraz, Luis Arcaraz canta a Luis Arcaraz (RCA Victor, 1961): En mi vida hay una eterna sombra verde, reflejo del swing y del bolero, bonita y viajera que va por tierra y por mar.

4. Armando Manzanero, A mi amor… con mi amor (RCA Victor, 1967): Si vas a apagar la luz para pensar en ella y adoras la calle en que se vieron y la noche en que se conocieron, necesitas el mejor disco del más romántico de los yucatecos. (¡Ni modo, Loret!)

5. Jaime López, 1ª Calle de la Soledad (RCA Victor, 1985): Humedad ahumada urbana por cortesía del Primer Bardo de México. Un disco puerco, lúcido y divertidísimo.

6. Flans, Veinte millas (Melody, 1986): Un álbum de pop ochentero perfecto, con producción impecable y letras que van de lo embarazoso (”Él no es un Rocky”) a lo brillante (”Veinte millas”).

7. Cecilia Toussaint, Tírame al corazón (CBS, 1990): La diva del rock nacional ofrece un disco de rock prístino y pulido, con letras fosforescentes de su compadre Jaime López (en efecto, soy fan del maextro).

8. Plastilina Mosh, Aquamosh (EMI, 1998): Un disco que, además del recuerdo terrible de Lyn May en un video ya clásico, ofrece una feliz cornucopia de electrónica, jazz, lounge y rock.

9. Kinky, Kinky (BMG, 2001): Un momento luminoso e hiperestimulado de la electrónica mexicana noventera (… y seguimos queriendo más y más).

10. Belanova, Dulce beat (Universal, 2005): Electropop bailable y, sí, pleno de dulzura, suministrada ésta por esa deliciosa nínfula con ínfulas llamada Denisse.

Espero sus recomendaciones y, claro, sus reclamos.

LA PALABRA ES HETERÓNIMO

Junio 13, 2008

…y la respuesta es para Any, quien la escuchara hace unos días en mi voz durante la generosa entrevista que me hiciera nuestro querido Carlos a propósito de mi nuevo libro, La Ley de Lavoisier. Viene ahora lo bueno: saber qué significa.

La Ley de Lavoisier es un libro que tiene dos autores: uno se llama Nicolás Alvarado, mejor conocido como Su Servilleta; el otro se llama Paul Wasso -es él el responsable de las más de 400 notas a pie de página que critican, cuestionan y hacen burla y escarnio de buena parte del contenido del volumen- y, aquí entre nos, es un mero producto de mi imaginación o, dicho de otro modo, un personaje literario. Algunos tendrán la tentación de decir que se trata de un seudónimo pero, si lo hacen, se equivocarán. Y es que un seudónimo no es más que un nombre falso que un escritor adopta para, sin embargo, hablar con su propia voz: aunque Aurore Dupin firmara como Georges Sand, Charles Dodgson como Lewis Carroll, Karen Blixen como Isak Dienesen y Neftalí Reyes como Pablo Neruda, de todos modos la suya era una sola escritura. En cambio, cuando yo firmo Paul Wasso, poco de lo que escribo son cosas que podría sostener Nicolás Alvarado. Nuestro estilo no es el mismo (él es todavía más pretencioso y ampuloso), nuestro temperamento no es el mismo (él es corajudo y arrogante y yo procuro no serlo), nuestras visiones del mundo divergen (él es riguroso y tequilero y yo laxo y martinero). Así, cuando escribo algo que firma el tal Paul no digo lo que pienso: trato de decir lo que imagino que piensa él.

La idea es genial, lo que no hace sino revelar que, evidentemente, no es mía. Y es que el término “heterónimo” -del latín hetero, que significa “otro” o “diferente”, y onymum, que significa “nombre”- habría de ser acuñado a principios del siglo XX por el enorme poeta portugués Fernando Pessoa, quien, no contento con inaugurar el concepto, habría de crear más de 70; es decir más de 70 voces y personalidades distintas  -con su propio estilo, su propio discurso y su propia historia- con las cuales escribir.

Los tres heterónimos más célebres de Fernando Pessoa son Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, autor cada uno de su propia obra y dueño cada uno de su propio estilo. Octavio Paz los describió mejor que nadie: “Reis cree en la forma, Campos en la sensación, Pessoa en los símbolos. Caeiro no cree en nada: existe…”.

El heterónimo de Pessoa favorito de Paul Wasso es Álvaro de Campos, ese sensualista; en cuanto a mí, prefiero a Ricardo Reis, devoto de la serenidad y la razón. Vale la pena, sin embargo, leerlos a todos. Así, ambos recomendamos consultar la selección disponible en http://perso.wanadoo.es/mlomba/fernando3.htm (y, desde luego, comprar nuestro libro, con lo que ayudarán a que yo pague mi hipoteca y Wasso su vida de lujo y frivolidad).

EL NUEVO IRÁNGATE

Junio 6, 2008

Primero, una confesión: tengo una ciertísima debilidad por las mujeres llamadas Irán (o, cuando menos, así parece). Los que hayan leído mi más reciente libro La Ley de Lavoisier -aprovecho la oportunidad para el cómprelo marchante llévelo llévelo- sabrán ya de mi devoción temprana por Madame Eory, aquella que hubiera de devenir mi primer fetiche erótico gracias a sus piernas memorables y a sus coplas innombrables. E idéntico deliquio me causa Mademoiselle Castillo, cuyo rostro altanero y elegante y cuyas formas espigadas pero curvilíneas no he logrado erradicar de mi recuerdo desde que los atisbara por vez primera en la película El Tigre de Santa Julia.

Como muchos sabrán ya, resulta que para felicidad de los adeptos de esta actriz el gobierno del estado de Hidalgo decidió hacer de ella hace poco el rostro (y, digamos, el cuerpo) de su estrategia de promoción turística, merced a una campaña titulada “Hidalgo en la piel” en la que, gracias a la magia del PhotoShop, su satinada superficie aparece, por así decirlo, mimetizada con diversos monumentos históricos y arqueológicos y con algunos atractivos naturales de la entidad. Ahí está la silueta de Irán, púdicamente desnuda -es decir sin órganos sexuales visibles dado que, para las tomas fotográficas, vistió un bikini-, aparentemente tatuada -y, por cierto, muy tapada- con imágenes de los Atlantes de Tula, de los prismas basálticos de San Miguel Regla, del convento de Actopan. Y ahí también la negativa del Instituto Nacional de Antropología e Historia a autorizar la divulgación de las tomas de cuerpo completo que, a efecto de las recomendaciones de la institución, han sido sustituidas por medium shots rayanos en el close-up.

Entre los funcionarios del INAH se cuentan varios amigos míos entrañables. Y, sin embargo, no puedo sino discrepar en esta ocasión de su juicio ya sólo porque las fotografías me parecen hermosas -hermosas locaciones, hermosa Irán y hermoso el resultado-, la campaña atractiva, inteligente y elegante y el resultado a todas luces benéfico para el turismo cultural y su acercamiento a públicos que generalmente no lo practican. Creo, pues, que ha llegado el momento de que tengamos una relación más lúdica pero también más orgánica con nuestro patrimonio, de que bajemos nuestros monumentos del prohibitivo pedestal en que los colocara el nacionalismo revolucionario para llevarlos, como la bella Irán Castillo, en la piel. Reconozco, sin embargo, que acaso me obnubile mi fuerte atracción por los encantos iraníes; así, no puedo sino pedir su opinión en este caso. O, dicho de otro modo, ¿de qué lado se sitúan ustedes en este nuevo Irángate?

A LA MAESTRA SUSANA LE GUSTAN LOS CHIQUITOS

Mayo 30, 2008

Ha de ser por siempre Susana Alexander una buena madre judía. Ha de ser también Ofelia, Electra y Juana de Arco, entre los muchos personajes que ha representado a lo largo de una carrera que se remonta a 1957. Sin embargo, acaso el papel por el que haya de ser más recordada es el de incansable promotora de la lectura, merced a una serie de espectáculos y talleres a tal efecto que ha presentado en todos los rincones de la república -incluso los más apartados, sobre todo los más apartados- desde 1979.

Fernando Solana era secretario de Educación, Roger Díaz de Cossío subsecretario de Cultura y Susana tenía un admirador de su trabajo en dicha subsecretaría: Manuel de la Cera, promotor cultural de excepción cuyo entusiasmo habría de valerle, al siguiente sexenio, devenir director del INBA. De la Cera había visto un espectáculo creado y representado por Susana, titulado Si me permiten hablar (¡como si fuera posible lo contrario en su caso!) y basado en textos de Sor Juana, Pita Amor y Rosario Castellanos, al cual solía seguir un debate con el público. Seducido por su potencial de promoción de la lectura, la llamó y le propuso llevarlo a escuelas normales rurales de todo el país, después a CBETIS y COBACHs y CONALEPs. La actriz aceptó y, con ese sólo acto, se lanzó a un empeño tan quijotesco como rocambolesco cuyo fin todavía no luce próximo.

Desde entonces, Susana Alexander ha creado un buen número de espectáculos de esa índole y los ha representado en todo el territorio nacional. Los ha hecho con su amigo Roberto d’Amico pero también sola. Los ha hecho con el auspicio de la SEP y del ISSSTE y de quien se deje. Los ha hecho con textos de Pellicer y de Strindberg y de Savater y de Eurípides y de la Biblia. Y los ha hecho con la intención de familiarizar al público con la gran literatura, interpretada “texto en mano, para que se vea que no invento nada”.

El más reciente se llama A la maestra le gusta el profe Juan y la maestra Alexander lo ha llevado a todas partes, incluso subida en un tractor con peluca y pestañas postizas para llegar al Ejido 9 de Octubre en Durango. Y, a todo esto, ¿conocen ustedes otros esfuerzos encomiables de fomento a la lectura? Si es así no sean gachos y compártanlos.

Post-data para despistados: La beca para jóvenes escritores de la que hablé hace unos días es la de la Fundación para las Letras Mexicanas; la información está disponible en www.fundacionletrasmexicanas.org

ALGO PA’ REMEMBREAR

Mayo 23, 2008

Gabriela Ríos me escribe desde Estados Unidos para preguntarme si debería permitir que sus hijos hablen mitad en inglés y mitad en español o si debería exhortarlos a emplear, de manera exclusiva -escrito ahora sin dedazo, por el que, por cierto, me disculpo-, uno u otro idioma. En el camino cuestiona, además, la existencia del espanglish, aduciendo que, desde su punto de vista “no existe tal, ni Real Academia del Espanglish”. Yo, entusiasmado por la posibilidad de abordar en este espacio un tema que me resulta fascinante, le respondo con gusto.

Primero, querida Gabriela, las malas noticias: el espanglish existe. Y es que, para existir, una lengua no necesita de una institución que la valide sino sencillamente de hablantes, y el espanglish tiene muchos (entre los que, por lo visto, se cuentan tus hijos). De hecho, el fenómeno de una academia central de la lengua y tantas academias locales como países hablantes tenga ésta -que es el caso del español, con la Real Academia y sus asociadas locales- no aplica para todos los idiomas. Cierto: el francés, el alemán y el árabe, entre muchas otras lenguas importantes, responden a este modelo. Pero igualmente cierto es que otras, como el inglés y el japonés, carecen de instancia reguladora oficial.

El espanglish es, sobre todo, una expresión bicultural: la que resulta de la migración mexicana en particular y latinoamericana en general hacia Estados Unidos y de la interacción cotidiana que muchas personas tienen con ambas lenguas a partir de tal fenómeno social. Surgió, pues, en la calle pero no se ha quedado ahí: hoy tiene sus propias reglas más o menos empíricas, su propia literatura e incluso a su propio apologista, el académico y escritor Ilán Stavans, un mexicano de origen judío residente en Estados Unidos que ha estudiado a profundidad tal fenómeno lingüístico y lo explica a partir de un proceso muy similar al que diera origen al yiddish, lengua surgida entre las comunidades judías europeas a partir del encuentro entre el hebreo y el alemán. (Y tan respetada hoy, por cierto, que incluso habría de resultar en un Premio Nobel de la Literatura: el otorgado al escritor Isaac Bashevis Singer, que escribe en tal idioma.)

De las malas noticias, sin embargo, paso a las buenas: creo que Gabriela tiene razón en un punto. Y es que el espanglish se antoja, ante todo, una especie de juego, resultado de la combinación lúdica de formas y palabras de los dos idiomas que le dan origen. Para jugarlo, sin embargo, bueno sería dominar sus elementos -es decir el español y el inglés, hermosas lenguas ambas- a la perfección. Así, a mi juicio, el escenario idóneo para un estadounidense de origen mexicano sería la triculturalidad: conocer bien sus raíces, conocer bien su entorno y, a partir de ello, participar del sincretismo derivado de su posición acaso privilegiada. Dicho de otro modo, mi consejo a los hijos de Gabriela sería ponerse a leer a Cervantes y a Shakespeare, a Lorca y a Whitman, a Pound y a Paz. Y luego, ya maestros de ambas lenguas y ambas culturas, divertirse con la a todas luces deliciosa traducción al espanglish del primer capítulo del Quijote que hiciera Stavans, disponible en http://www.cuadernoscervantes.com/art_40_quixote.html

Hasta you later.

A PETICIÓN POPULAR

Mayo 16, 2008

¡Porque ustedes lo pidieron! (clama su atento y seguro servidor, con su mejor tono de locutor de infomercial).

Porque Fernando y Roberto Arias lo pidieron, aquí va el título del libro de Octavio Paz, inédito hasta hace unas semanas, que recomendara en días pasados: Cartas a Tomás Segovia, 1957-1985 (FCE)

Porque Bárbara lo pidió, aquí el nombre del curador, investigador e historiador que perdiera la escena mexicana del arte a principios de este mes: Olivier Debroise.

Y porque una decena de ustedes preguntó, aquí también la dirección electrónica de la que pueden descargar sin costo alguno (aunque por tiempo limitado) el nuevo disco de Aurora y la Academia, Efecto chocolate: www.releases.com.mx

Para seguir con las peticiones populares, atiendo a la de Citlali Segovia, quien -aunque con impecables maneras- me pide corrija una estupidez mayor, que dije justamente en ocasión de la nota sobre Aurora y la Academia: en efecto, querida Citlali, la primera banda mainstream que distribuyó durante unas semanas un disco esclusivamente vía internet fue Radiohead, y no Coldplay. (¡Por mi culpa, por mi culpa, por mi desmañanadísima culpa!)

Abono ahora sobre el tema: el álbum de Radiohead en cuestión se llama In Rainbows y su lanzamiento vía digital a cambio de cualquier suma que quisiera pagar el comprador (incluida la posibilidad de que tal suma fuera nula) obedeció a un fenómeno a todas luces palpable en la industria discográfica contemporánea: debido a la crisis de las disqueras, el negocio de la música está ahora en los conciertos, los patrocinios y el merchandising y no en la venta de discos. ¿Preocupante? Sin duda, pero no completamente desesperanzador, dado que estrategias como la de Radiohead o, en México, la de Aurora y la Academia -de la mano de una importante empresa de internet- apuntan a la posibilidad de que, al mismo tiempo, los melómanos consumamos música gratis y los músicos tengan percepciones dignas, aunque no ya por concepto de venta de discos.

Durante una semana de este año, Coldplay distribuyó de manera gratuita en su sitio web su más reciente sencillo, “Violet Hill”. Lo mismo hizo el año pasado -con su canción “Hey You”- una Madonna que acaba de entregar su último álbum de estudio para Warner Bros. y ha firmado con Live Nation, una promotora de conciertos que, como mero negocio paralelo, editará sus siguientes discos. Pronto, pues, la música estará siempre disponible a petición popular. ¿Será eso algo bueno? ¿Qué opinan ustedes?

ORO DE LEY (DEL LIBRO)

Mayo 9, 2008

¿En qué beneficiará al lector el tan debatido precio único a los libros, ése que ha sido el punto más polémico de la recientemente aprobada Ley para el Fomento del Libro y la Lectura? Rocío e Iván me lo han preguntado en este espacio y muchas personas en la calle, por lo que me apresto a responder o, mejor, a ponerles un ejemplo.

Supongan que viven en San Felipe Torresmochas y tienen una pequeña librería, la única de la comunidad. Ustedes le compran a la Editorial Equis diez ejemplares del libro Ye para venderlo a sus clientes; la editorial se los da en 80 pesos y ustedes, para amortizar sus gastos y obtener una ganancia, lo venden en 120: muy bonito. Pero resulta que la gran cadena de supermercados Mercantil Azteca le compra a la misma Editorial Equis mil ejemplares del mismo libro Ye para distribuirlo en todos sus puntos de venta, incluida su sucursal en San Felipe Torresmochas; dado el volumen de la compra, la editorial vende cada ejemplar del libro a Mercantil Azteca en 50 pesos, por lo que la cadena de supermercados puede ofrecerlo al público en 90 sin por ello ver afectado su margen de utilidad. ¿Cuál será la reacción lógica de los lectores? Ir a comprarlo a Mercantil Azteca, desde luego, ya sólo porque les saldrá más barato. Al cabo de algún tiempo, ustedes terminarán por quebrar y San Felipe Torresmochas se quedará no sólo sin librería sino, además, sin mayor oferta de títulos que la muy limitada que puede ofrecer un supermercado. Supongan ahora que tienen un primo bibliófilo en Santiago Papasquiaro que ha ahorrado para poner un negocito y les pregunta si le recomiendan abrir una librería. A partir de su experiencia, ¿se lo aconsejarían? Por esa ruta, ya van dos comunidades sin librería.

Ésa es la triste realidad del 94 por ciento de los municipios mexicanos, que no cuentan con una. Para lo que sirve la iniciativa del precio único es para fomentar la competencia equitativa entre grandes y pequeños marchantes de libros y, por tanto, para permitir a los lectores una mayor accesibilidad a ellos al estimular la creación de librerías. Además, si hay un precio único, las editoriales no necesitarán inflar sus precios de lista para protegerse de los descuentos; así, tanto el pequeño librero como la gran cadena de supermercados podrán comprar el libro Ye, digamos, en 60 pesos y ofrecerlo al público en 100. ¿Cómo competirán entonces los puntos de venta de libros? Por surtido, diversidad de la oferta y calidad en el servicio, no a través de falsos descuentos que termina sufragando el propio lector.

Si les interesa el tema, no dejen de visitar www.leydellibro.org.mx, donde encontrarán una gran cantidad de documentos que explican esto de manera más específica. Por lo pronto, saludos a San Felipe Torresmochas. Y ojalá pronto les llegue su librería.

LAS SEÑORAS EN SU BALCÓN

Mayo 2, 2008

“Si hay alguien que ha hecho algo por este país son las señoras”, me dijo un día mi buen amigo Pablo Boullosa al lanzarle como provocación la idea de que hay pocas lectoras más voraces que las mujeres de cierta (o, mejor -y con mayor caballerosidad-, de incierta) edad. Y tenía razón. Lo que habría de llevarme, en automático, a recordar a mi señoras, a aquellas de las que fuera un día maestro pero también feliz vasallo.

La veintena de mujeres de entre 60 y 90 años -lo juro- a las que di clases de literatura francesa del siglo XIX a lo largo de 12 jueves consecutivos durante la primavera de 2004 querían historias (la de Balzac y La Extranjera, la de Madame Bovary, la de Carmen) pero también tenían historia, que se remontaba a los años 60, cuando su amiga Guadalupe Sánchez Azcona decidiera convocarlas cada semana a la mesa de su comedor para discutir un libro propuesto por alguna y leído ad hoc. La iniciativa, me contaría después Mercedes Macías, una de las contertulias originales, sería resultado del franco desinterés de las amigas por el bridge y la canasta, de su dolorosa constatación de que “las reuniones femeninas se convertían en hablar de chismes y del servicio -que si tenían o no tenían servicio en la casa- y eso era muy deprimente”.

Para 1969, la anfitriona original moría y las señoras, en medio del duelo, se negaban a renunciar a su proyecto lector. Así, buscaron un local en la colonia Las Águilas, lo dotaron de pizarrón, pupitres y hasta cafetería, pagaron entre todas maestros de diversas disciplinas, habilitaron un somero aparato administrativo y lo bautizaron Centro Femenino de Estudios Mexicanos. Lo que es más, con los años habrían de sumarse otras señoras, advertidas no por publicidad de tipo alguno sino por generosa recomendación de las amigas.

A casi 40 años de su fundación, el Centro Femenino de Estudios Mexicanos sigue tan campante y se erige en caso emblemático de proyecto autogestivo y ciudadano de fomento a la lectura, diseñado -como apunta la propia Mercedes, hoy su directora-, “para que no se nos llene la cabeza de telarañas”. (Ni quien pudiera pensarlo.)

¿Se le antoja a alguna señora chilanga participar de tal proyecto? Tiene dos opciones: marcar el 55 93 60 00 y pedir informes (de paso les mandan un besito de mi parte) o, mejor aún, reunir a sus amigas y formar su propio grupo.

DE REVERSA (Y DE ReVERSO)

Abril 25, 2008

¿Difícil, verdad? Pero ¿a poco no los entretuvo el quebradero de cabeza? Ahí les va toda la cadena, de reversa:

1. Alfred Hitchcock (1) dirigió en Rebecca a Joan Fontaine (2), quien bailó en A Damsel in Distress con Fred Astaire (3), quien estelarizó Royal Wedding junto a la cantante Jane Powell (4), quien, en Two Weeks with Love, hiciera de pareja de Ricardo Montalbán (5), una de las estrellas del telefilme Columbo: A Matter of Honor, donde figura, en un pequeño papel, Chachita (6).

2. Chachita (1), claro, comparte créditos en Nosotros los Pobres con Pedro Infante (2), galán -en Escuela de vagabundos- de la hermosísima Miroslava (3), estrella de la Ensayo de un crimen de Luis Buñuel (4), también director de Bella de día (4), protagonizada por Catherine Deneuve (5), quien apareciera en La Chamade vestida por Yves Saint Laurent (6).

3. Yves Saint Laurent fue discípulo del también diseñador de modas Christian Dior (2), diseñador exclusivo de la primera dama argentina Eva Perón (3), cuya figura inspirara el musical Evita de Andrew Lloyd Webber (4), autor también de la partitura de Cats, inspirada en el Old Possum`s Book of Practical Cats de T.S. Eliot (5), a quien está dedicado el Introitus de Igor Stravinsky (6).

4. Stravinsky (1) escribió varias obras -entre ellos La consagración de la primavera- para los Ballets Russes del empresario Sergei Diaghilev (2), quien encomendara el vestuario de Le Train bleu a Coco Chanel (3), quien vistiera en la película Tonight or Never a Gloria Swanson (4), protagonista de la Sunset Boulevard de un Billy Wilder (5) que, en Sabrina, habría de dirigir a Humphrey Bogart (6).

5. Bogart (1) fue dirigido en El tesoro de la Sierra Madre por John Huston (2), quien encomendara la fotografía de La noche de la iguana a Gabriel Figueroa (3), quien también fotografiara -en la versión fílmica de El amor tiene cara de mujer- a Irma Lozano (4), quien actuara en la telenovela “Yesenia” junto a Fanny Cano (5), muerta en el mismo avionazo que Jorge Ibargüengoitia (6).

¿Y por qué de reversa? Por tramposo. Porque me sirve de pretexto para hablar de “ReVerso”, programa que me honra conducir y que, además, constituye la primera coproducción de Canal 22 y Televisa, lo que me hace sentir doblemente en casa. ¿De qué se trata? De poesía, pero no entendida como algo complejo, abstruso y aburrido sino como algo que alimenta la vida y se alimenta de ella. (O, dicho de otro modo, no salen señores solemnes declamando, sino cosas divertidas; la semana próxima, por ejemplo, un cover ranchero de Bertholt Brecht a cargo de la banda de rock Aurora y la Academia.) ¿Dónde puede verse? Los miércoles a las 9 y media de la noche por el 22. Échenle un ojo y coméntenme qué les parece.


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