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Categoría 'Nicolás Alvarado'

DESMEMORIADOS

Noviembre 6, 2009

Dos tíos de mi mujer cumplen 80 años este sábado. (¿Y cómo es que los cumplen el mismo día? Muy fácil: son gemelos.) Deseosos de obsequiarlos con un regalo original, se nos ocurrió una idea que, además, se antojaba fácil: quemar a cada uno un CD con una compilación de éxitos musicales de 1929, el año que los vio nacer. He aquí, sin embargo, que el proceso resultó todo menos sencillo.

Lo primero que hice fue recurrir a la cada vez más confiable Wikipedia en inglés y teclear en el espacio de búsqueda “1929 in music“; la respuesta no se hizo esperar: de acuerdo a la información provista en el artículo así titulado, ése era el año de creación de canciones como “Happy Days Are Here Again”, “Am I Blue?” y “Puttin’ on the Ritz” -entre muchas otras-, que no me costó trabajo encontrar en la biblioteca musical de mi propia computadora, ya que soy un entusiasta del jazz. El problema, sin embargo, era de idioma: excepción hecha de la “Siboney” del cubano Ernesto Lecuona, que fue un hit internacional en aquel año, la lista no consignaba canciones populares en español, lo que habría sido una omisión grave en el regalo a los tíos. Muy quitado de la pena, pasé a Wikipedia en español… y entonces fue que la pena me embargó. No sólo no existe un artículo llamado “1929 en la música”, sino que en el consagrado al año 1929 en general el apartado correspondiente aparece completamente vacío. Recordé entonces que en mi biblioteca figura un espléndido Cancionero popular mexicano, titánica tarea de investigación editada por la SEP en los años 80 y reeditada hace poco por Conaculta. Es espléndido, ni duda cabe; lo trágico es que no consigna las fechas de composición.

Hube de dedicar un buen par de horas a una pesquisa híperminuciosa en internet, tras la cual, por accidente, sólo pude toparme con un puñado de canciones compuestas en 1929, entre ellas “Aquellos ojos verdes”, que ya figuraba en mi acervo en versión de Xavier Cugat. ¿Y las demás? A internarme ahora en iTunes, donde sólo pude hallar un gran total de cuatro: “Te quiero, dijiste” con el Doctor Alfonso Ortiz Tirado, “Tanita de la proa” con Libertad Lamarque, “Flor” con Guty Cárdenas y una verdadera rareza llamada “La mariguana”, con el Trío Garnica-Ascencio. Ni modo: lo que les entregaremos mañana es un disco con 13 canciones en inglés y sólo 6 en español.

¿Por qué les cuento todo esto? Por preocupación, si no es que por indignación. Y es que me parece muy lamentable que dejemos perder nuestra memoria cultural. ¿Por qué en Estados Unidos se toman el tiempo para redactar artículos singularmente bien investigados para Wikipedia y en México no lo hacemos? ¿Por qué nuestros cancioneros carecen de índice cronológico y nuestras páginas de internet son imprecisas y desordenadas? Las preguntas, claro, son retóricas, pero la desazón es harto genuina. ¿O ustedes qué piensan al respecto?

5 IMPRESCINDIBLES DEL CERVANTINO

Octubre 19, 2009

Gracias a los que se lanzaron a ver mi Cena de Reyes o planean lanzarse a Monterrey o al DF (por cierto, en el caso de Monterrey creo que lo mejor para conseguir boletos será acudir a las taquillas del Teatro de la Ciudad). Esa obra, sin embargo, al igual que todo lo que presentamos en 1:N durante nuestras transmisiones guanajuatenses, no es sino una probadita del vasto menú escénico, musical y visual que ofrece el Festival Internacional Cervantino de aquí al 1º de noviembre.

A lo largo de las próximas dos semanas, de entrada, estaré presentándoles en “Primero Cultura” algunos de los espectáculos quebequenses que estarán por ahí en estos días, dado que hace unas semanas tuve la oportunidad de viajar a Montreal para hablar por anticipado con sus creadores. Pero también hay cosas de México y de otros países que van al Cervantino y que vale la pena ver; así, para los que planeen darse una vuelta por esos lares en los próximos días, les ofrezco mi lista de las cinco que más se me antojan. Disfrútenlas, si pueden, por mí, ya que yo deberé permanecer aquí, anclado a la chamba:

1. Cuarteto Latinoamericano (México), Homenaje a Galileo (Templo de la Valenciana, sábado 24, 12 hrs.). El que acaso sea el mejor cuarteto de cuerdas de México toca un programa de obras de inspiración apropiadamente astral: La aurora de Haydn, la Musica Celestis de Aaron Jay Kernis y el segundo cuarteto de Schoenberg, a partir de poemas siderales de Stefan George.

2. Meno Fortas (Lituania), Hamlet (Teatro Juárez, del jueves 29 al sábado 31, 19 hrs.). El año pasado, el aclamado director Eimuntas Nekrosius nos quedó mal por motivos de salud; ahora se saca la espinita y nos trae el Hamlet delirante y posmoderno que tantas ganas teníamos de ver.

3. Mischa Maisky (Rusia) (Templo de la Valenciana, sábado 21, 12 hrs.). El virtuoso del violoncello nos entrega las seis suites que para su instrumento compuso Bach, juntitas, formaditas, perfectas.

4. Nortec / Internacional Banda del Estado de Zacatecas (México) (Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, domingo 1º, 20 hrs.). El colectivo electrónico tijuanense se hizo célebre por mezclar beats con música norteña; ahora, sin embargo, exploran otro sincretismo, éste con banda zacatecana.

5. El mundo atormentado de Julio Ruelas (Escalinatas del Teatro Juárez y Kiosco del Jardín de la Unión): Una selección de los dibujos que este mexicano romántico, decadente y evocador hiciera para la Revista Moderna.

Ai’ me cuentan, por favor.

LOS INVITO A UNA CENA DE REYES

Octubre 14, 2009

Escribo esto mientras hago las maletas para salir, junto con todo el equipo de 1:N, a Guanajuato, con el fin de cubrir por segundo año consecutivo algunas de las actividades del Festival Internacional Cervantino. De miércoles a viernes, quienes trabajamos en este noticiario nos esforzaremos por abrirles el apetito por las delicias escénicas, musicales y visuales que ofrece este festival, más allá, incluso, de los entremeses. Y, a nuestro regreso, yo seguiré esforzándome por presentarles probaditas del opíparo menú que se servirá este año en Guanajuato, del 14 de octubre al 1º de noviembre.

Quiero aquí, sin embargo, poner a su consideración uno solo de los platos cervantinos: una Cena de Reyes. Es una obra de teatro que lleva ese título, que dirige Aurora Cano, que actúan Rafael Inclán, Rosa María Bianchi, Ernesto Álvarez, Patricia Madrid y Luis Ernesto Verdín… y que escribí yo, a partir de textos de Alfonso Reyes, y en homenaje a este escritor notable - el mejor prosista de habla hispana de todos los tiempos, a decir de Borges y de muchos-, en ocasión de su 80 aniversario luctuoso.

Cena de Reyes es una obra sobre el placer y sobre la persona. O, mejor, sobre las personae alfonsinas que adivinamos en el cuento “La cena”, acaso el mejor de su producción narrativa, y en sus Memorias de cocina y bodega, tras cuyos fastos y fiestas es posible entrever atisbos de intimidad. Doña Magdalena y su hija Amalia han convocado a Alfonso a una cena -”¡Ah, si no faltara!”- en la que, presentada con todos los rigores de la etiqueta burguesa y regada con Chablis, se sirve la muerte (o cuando menos eso parecen anunciar los ojos, ominosos, del retrato que preside la sala de estar). Es esa misma la cena que prepara en la cocina Don Poncho, chef de prestigio otrora internacional, reducido hoy a alternar con un pinche pueblerino y a cocer granos de elote en una olla pinchurrienta, por causa del deshonor y del desamor.

Es, además, una obra interactiva: una en que el público se dejará atrapar en un sensorama alfonsino, merced a los canapés diseñados por Pedro Ángel Palou -que, además de gran escritor, es gran chef-, se beberá un trago de manzanilla a la salud de Reyes, quedará atrapado por los aromas que despide nuestro programa de mano rascahuele (¡lo juro!) y abrirá los oídos a la banda sonora de la juventud de Reyes, gracias a los esfuerzos del pianista Fernando Carmona y del Octeto Vocal del Instituto Mexiquense de Cultura.

Cena de Reyes se presenta en el Teatro Juárez de Guanajuato el viernes 16 y el domingo 17 de octubre, para después aterrizar en el Teatro de la Ciudad del Monterrey natal de Reyes el domingo 1º y el lunes 2 de noviembre y terminar sus funciones el viernes 6 y el sábado 7 del mismo mes en el Teatro de la Ciudad del Distrito Federal. Ojalá nos acompañen y, de paso, me digan si la hago como dramaturgo o de plano me limito a escribir libros y artículos.

ESTAMBUL (NO CONSTANTINOPLA)

Octubre 5, 2009

Tal -o, mejor, en el inglés original, “Istanbul (Not Constantinople)”- es el título de una canción, ahora clásica, que popularizaran los Four Lads en 1953 y que hace mofa del cambio de nombre que sufriera la ciudad más grande de Turquía durante la presidencia de su modernizador, Atatürk. En todo caso, y bajo cualquier nombre, Estambul es una de las ciudades más seductoras del orbe, a un tiempo europea y árabe, tradicional y cosmopolita, musulmana y secular y -descubrí en mi reciente viaje- sorprendentemente parecida en espíritu a la ciudad de México.El misterio de Estambul ha sido materia de múltiples obras literarias y fílmicas. Aquí les van cinco que me entusiasman particularmente:

1. Aziyadé. Esta novela de Pierre Loti narra dos amores: el que inspira la odalisca que da título al libro pero también el que experimenta un marino británico decepcionado de todo por una ciudad que se le revela toda sensualidad. Está editada, en el mismo volumen que la Novela de un Spahi, Pescador de Islandia y Ramunchu, por Planeta.

2. Estambul: ciudades y recuerdos. La vida del Premio Nobel turco Orhan Pamuk, explicada a través del influjo de su ciudad. Está editada por Debolsillo.

3. El expreso de medianoche. Una película de Alan Parker que dibuja el más duro y cruel de los rostros de Estambul. La supongo muy superior al remake actualmente en salas, que clasifico en la categoría “No la vi y no me gustó”. El DVD es de Sony Pictures.

4. Desde Rusia con amor. James Bond (es decir Sean Connery, el original y el mejor) en Estambul y, de paso, en Venecia. La secuencia filmada en la cisterna subterránea es un clásico, la belleza de Daniela Bianchi y un agasajo y la presencia de Lotte Lenya y de Pedro Armendáriz una feliz incongruencia. Editada en video por MGM.

5. La pasión turca. Boleto doble: tanto la novela de Antonio Gala, editada por Planeta, como la película de Vicente Aranda, en DVD gracias a Warner, presentan Estambul como una ciudad pletórica de erotismo. Cierto: son puros estereotipos, pero irresistibles.

EL LIBRO DE LA SEMANA:

Rocío Cerón, Imperio (Motín Poeta) motinpoeta.blogspot.com

… y, para Rafael, una antigua ficha bibliográfica: el cómic homérico que recomendé meses ha es Ulises de Sébastien Ferran, editado en varios volúmenes por Sexto Piso (http://www.sextopiso.com/).

YA DE VUELTA

Septiembre 29, 2009

De hecho, desde hace poco más de una semana, sólo que con el fragor que supone el regreso a la realidad -toneladas de pendientes acumulados de mis ¡ocho trabajos!- no es sino hasta hoy que puedo reanudar la comunicación con ustedes.

A decir verdad, sigo en la nostalgia de estas vacaciones, acaso las mejores que haya pasado en mi vida, muestra de que a veces es buena idea mezclar el placer con el trabajo (que, en casos como éste), es un placer. Resulta que varias revistas de viaje para las que escribo me encargaron hacer una reseña de un crucero por el Mediterráneo y el Mar Negro -de Venecia a Estambul- y algunos textos sobre las poblaciones en que fue atracando el barco en su travesía. Ya no sé si lo que tengo es nostalgia o síndrome de abstinencia, pero el caso es que nomás no me hallo; quedan siempre, sin embargo, los recursos maravillosos de la literatura y el cine, gracias a los cuales puedo regresar cuantas veces quiera al Adriático o al Bósforo y, además, compartir el viaje con ustedes. ¿Se les antoja Venecia? He aquí tres boletos express a la ciudad de los canales:

1. Muerte en Venecia. Éste boleto es doble, pues está la tristísima y evocadora novela corta de Thomas Mann, editada en español por Planeta y por Edhasa, pero también la esplendorosa película filmada a partir de ella por Luchino Visconti en 1971 y editada en DVD por Warner Home Video.

2. A pleno sol. Boleto triple, aquí: el eficaz y glamoroso thriller de Patricia Highsmith editado por Anagrama y sus dos versiones fílmicas, la de 1960 de René Clément con Alain Delon (el DVD es de Times Film Corporation) y la que lleva el título original, The Talented Mr. Ripley, filmada por Anthony Minghella en 1999 -con Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law y Cate Blanchett- y editada en video por Paramount.

3. Summertime. Boleto sencillo pero muy romántico es esta cinta de David Lean de 1955, en la que una Katharine Hepburn solterona cree encontrar el amor en la persona de Rossano Brazzi y al final se descubre sola y triste en Venecia, como en la canción de Aznavour. El DVD es de la Criterion Collection.

Cuéntenme qué tal les va en Venecia o a qué otra ciudad nos pueden mandar de viaje libros y películas. Eso en lo que, la semana próxima, nos vamos a Estambul.

NO ES QUE ESTÉ MUERTO…

Agosto 31, 2009

Es que ando de parranda -es decir de vacaciones-, por lo que las transmisiones de “Primero Cultura” no se reanudarán hasta el próximo 18 de septiembre. Mientras, les mando un abrazo cariñoso pero, sobre todo, descansado. ¡Hasta entonces!

NO TIENE LA CULPA EL INDIO

Agosto 18, 2009

“El Indio” Fernández, quiero decir. Y de lo que no tiene la culpa es de que hasta ahora las generaciones que sucedieron a la suya no hayamos podido ver sus extraordinarias películas más que al capricho de los programadores televisivos. No más, y eso gracias a internet.

Desde hace unos meses, Televisa ha lanzado en la red tvolución, sitio web disponible en http://www.tvolucion.com/, en el que, además de poder ver en qué se quedó el viernes la telenovela o recuperar el video de algún segmento de la programación de esta empresa -por ejemplo “Primero Cultura”, que está ahí disponible por siempre-, es posible disfrutar un gran número de películas de la llamada época de oro del cine mexicano (que no siempre resulta aúrea pero a menudo sí, cuando menos, divertida) en versión íntegra. La selección es amplia y va de Luis Buñuel al Santo a Mauricio Garcés pero hoy quiero recomendarles la autoprogramación de un ciclo retrospectivo de Emilio “el Indio” Fernández, creador de una estética y una ética (y acaso una épica) propias, fuertemente ancladas en el nacionalismo entonces imperante. Entre las cintas ahí disponibles en cualquier momento y sin costo alguno se cuentan:

  • Flor silvestre (1943), con Dolores del Río y Pedro Armendáriz
  • María Candelaria (1944), con Dolores del Río y Pedro Armendáriz
  • Bugambilia (1945), con Dolores del Río y Pedro Armendáriz
  • Las abandonadas (1945), con Dolores del Río y Pedro Armendáriz
  • Enamorada (1946), con María Félix y Pedro Armendáriz
  • La perla (1947), con Pedro Armendáriz y María Elena Marqués
  • Salón México (1949), con Marga López y Miguel Inclán
  • Pueblerina (1949), con Columba Domínguez y Roberto Cañedo

Véanlas, disfruten de la evocadora fotografía de Gabriel Figueroa, de la belleza de Dolores del Río -aquella a la que la no menos guapa Marlene Dietrich nombrara “la mujer más hermosa de Hollywood” antes de que el Indio la arrebatara al cine estadounidense- y después, si pueden, coméntenmelas.

RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE

Agosto 11, 2009

 

Eterno adolescente, de hecho. Y es que, aunque John Hughes no estaba demasiado lejos de cumplir los 60 años al fallecer de manera intempestiva el pasado jueves (un infarto fue el culpable), si lo recordamos y lo recordaremos es por haber sabido retratar como pocos en el cine las tribulaciones de la angustia y la esperanza adolescentes. 

Todo aquel que haya vivido su infancia o su juventud en los años 80 coincidirá  conmigo. En ese entonces, no había chica que, como la Molly Ringwald de Sixteen Candles (1984), no se sintiera torpe, inadecuada, prescindible, olvidable. En ese entonces, no había pandilla de amigos que, como los de The Breakfast Club (1985), no se temiera atrapada por lo estereotipos escolares y condenada a repetir los errores de sus padres. Y en ese entonces no había chico -yo mismo lo fui- que no soñara tener un asueto como el de Ferris Bueller, ese Experto en diversiones (1986) que huyera un día (y uno solo) en un Ferrari, empeñado en conquistar una tierra ayuna de responsabilidades y ataduras.  

Fuera de esas tres películas, la carrera de Hughes fue poco distinguida; en su oprobioso currículum hay incluso sitio para tres guiones de la serie Home Alone y para el de esa horrible Beethoven que ni siquiera logró conmoverme a mí, que tanto me gustan los perros y la música. Pero por esas tres películas, vale homenajearlo, y no encuentro mejor manera que recordar juntos sus cintas y el efecto que produjeron sobre nosotros en su momento. ¿Me ayudan? 

LOS LIBROS DE LA SEMANA

Pedro Ángel Palou, El dinero del diablo (Planeta) www.editorial.planeta.es

Fabio Morábito, Emilio, los chistes y la muerte (Anagrama) www.anagrama-ed.es

AL ZAR LO QUE ES DEL ZAR

Julio 31, 2009

O, dicho de otro modo, al césar lo que es del césar, que al fin y al cabo es más o menos lo mismo. Me explico: zar, término empleado en el Imperio Ruso para designar al jefe de Estado (es decir al emperador), deriva justamente de césar, utilizado en el Imperio Romano a partir del siglo I como título imperial (esto, claro, en honor al mismísimo Julio César). El zar, pues, es el césar ruso, como el kaiser es el césar alemán, el keisari el finlandés y el keisar el estonio.

Todo esto llevaría a pensar que Marce tiene razón cuando critica que la persona a quien ella llama un funcionario, un burócrata y un simple empleado -y cuyo título oficial es Director de la Oficina de Política para el Control Nacional de Drogas- sea referida en los medios informativos como “el zar antidrogas”. Y acaso, en efecto, la tenga. Sólo que antes vale la pena relatar una historia.

Con el tiempo y por metonimia, la palabra zar -que en inglés se escribe tsar o czar- vino a significar “persona con gran autoridad y poder” (así lo consigna el Oxford English Dictionary), ya sólo en virtud del poder absoluto de que gozaban los zares rusos. Es a partir de este nuevo uso que, en un cable noticioso emitido por la agencia informativa United Press International en 1982, figuró una cita del senador estadounidense Joe Biden en que éste anunciaba que el Senado estadounidense había votado 62 a 34 por la creación de la figura de un “zar antidrogas” que “asumiría la responsabilidad íntegra de la política estadounidense de combate al narcotráfico”. Tal habría de ser el origen no sólo de la dependencia en cuestión sino del término, retomado primero por toda la prensa, después por los estadounidenses y a la postre por el mundo entero, hasta estos tiempos en que la administración pública de aquel país contempla también la existencia de un “zar antiterrorismo”, es decir el asesor presidencial en la materia.

¿Se vale usar el término? ¿O resulta absurdo e impreciso? Me encantará escuchar sus opiniones.

LIBRO(S) DE LA(S) SEMANA(S)… PASADAS*:

Sergio González Rodríguez, El hombre sin cabeza (Anagrama), http://www.anagrama-ed.es/

Octavio Paz, Obras completas 7. Los privilegios de la vista II. Arte de México (FCE). www.fondodeculturaeconomica.com

EL PUENTE QUE DIVIDE

Julio 23, 2009

 Cuando George Bernard Shaw, gloria literaria del Reino Unido y maestro de la ironía, sentenció que Inglaterra y Estados Unidos son dos naciones divididas por un idioma común no buscaba ejercer la lógica sino señalar el horrible uso que, a su juicio, se hace de la lengua inglesa en tierras americanas. El epigrama no hubo de granjearle demasiadas amistades entre los gringos pero quedó inscrito en la memoria universal: Shaw había jugado con las palabras para revelar lo que, para él y para muchos, constituía una verdad. Tal, sin embargo, no es el caso de esos compañeros míos de trabajo que, por lo que indica Julio del Río, publicaron no sólo una tragedia sino una barbaridad al escribir que un puente que “divide” Verazcruz y Tabasco se desplomó.

Supongo que habrá que disculpar a los perpetradores de tal absurdo -las prisas en las salas de redacción conducen a veces a semejantes dislates- pero lo cierto es que Julio tiene razón al señalar el error. Un puente, define el diccionario, es una “construcción de piedra, ladrillo, madera, hierro, hormigón, etc., que se construye y forma sobre los ríos, fosos y otros sitios para poder pasarlos”; dicho de otro modo, une dos puntos separados y franquea el tránsito entre ellos. Y, en efecto, lo que une no puede dividir, que es verbo sinónimo de partir, separar en partes o desunir.

No, sin embargo, que sea éste error uno aislado. Ahí está el caso de la palabra lívido, que solemos emplear para referirnos a alguien que ha empalidecido cuando el diccionario bien apunta que significa, en su acepción original, amoratado. O álgido, que, por emplearse metafóricamente como sinónimo de crítico o de culminante (”el momento álgido”) suponemos sinónimo de acalorado cuando, en realidad, quiere decir muy frío. O tópico, que no es equivalente de tema sino que significa cliché o lugar común o, en tanto adjetivo, algo -una pomada, por ejemplo- que se aplica de manera externa y local (”un medicamento tópico”).

¿Se les ocurren otras palabras que usemos mal? Creo que sería de la mayor utilidad conocerlas para, así, evitarlo.


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