El 11 de Septiembre de 1996, el dueño de la empresa Global Trading, Boris Sergeev, recibió cuatro balazos de dos hombres que, con pases falsificados, se introdujeron en el hotel en el que se encontraba comiendo el empresario ruso. Los documentos policiacos sugieren que la compañía Global Trading era en realidad un frente para el grupo criminal Solntsevskaya, el grupo criminal más influyente del periodo posterior a la caída de la unión soviética y no únicamente, como lo quería hacía aparentar Sergeev, una distribuidora de carne congelada.
Federico Varese, profesor de criminología de Oxford, analizó el caso tratando de responder a una pregunta ¿Cómo se explica la dispersión territorial de grupos del crimen organizado? Se dio a la tarea de averiguar las razones por las cuales algunos grupos tienen éxito al tratar de introducirse en otras regiones y, por supuesto, los casos de fracaso. El resultado salió a la luz este 2011 bajo la cubierta de su libro titulado Mafias on the Move: How organized crime conquers new territories, accesible aquí.
Varese ilustra a las mafias como instituciones que gobiernan mercados (formales, informales, negros y legales) y territorio. Para el autor, la medida de éxito de una incursión depende del tipo de mercado criminal (trata de armas, blancas, estupefacientes, extorsión, secuestro etc.), el funcionamiento de los mercados legales a través de los cuales operan grupos criminales (como la Global Trading de Sergeev) y las reglas y estructuras sociales que prevalecen en los territorios. En este sentido, la definición minimalista del autor permite incluir en el análisis (toda proporción guardada) a cualquier organización criminal que opere bajo esta estructura; a mí parecer, podemos arriesgarnos e incluir a México.
En el tercer capítulo, por ejemplo, describe el intento de los Ndrangheta, una mafia poderosísima de Calabria (la punta de la bota de la península itálica), por expandirse hacia el norte de Italia. En el sur, las empresas pagaban a esta mafia protección coercitiva; sin embargo, el pago puntual de la extorsión acarreaba la externalidad positiva de proteger a las empresa extorsionadas contra competencia en su mercado y, a falta de sindicatos, la Ndrangheta terminaba intermediando conflictos laborales entre trabajadores y empresarios. En ambos sentidos, las prácticas de coerción resultaron en círculos viciosos que hicieron cada vez más dependiente a la sociedad del papel de la Mafia. Sin embargo, al tratar de expandirse al norte, a las regiones de Piamonte (que colinda con la costa azul francesa) y Véneto (que colinda con Austria), las experiencias de la Ndrangheta fueron variadas. Una fracasó porque fue incapaz de introducirse en los mercados mientras que la otra sí pudo llegar a controlar algunos y establecer una mayor dependencia con el tejido social.
Hay una creencia errónea y popularizada de que las mafias siempre se buscan expandir, en realidad son como empresas normales, muchas veces no lo quieren hacer, otras veces son obligados por diversos factores (como la existencia de otros grupos criminales o el imperio de la ley) y otras tantas fracasan porque son incapaces de sobrevivir en el mercado que buscan penetrar. Lo interesante del análisis de Varese es que su hipótesis se superpone a la famosa tesis de Robert Putnam elaborada en el famosísimo libro titulado Making Democracy Work: Civic Traditions in Modern Italy. Putnam (1992) argumenta que la razón por la cual prevalecen más grupos criminales en el sur de Italia es que la calidad del tejido de las instituciones sociales es mucho más rico en el norte (hay más capital social; es decir, asociaciones civiles, confianza en las instituciones etc.), lo que protege a la sociedad de la inserción de grupos criminales. Varese, no encuentra evidencia empírica para sostener el argumento de Putnam. Los grupos criminales prevalecen tanto en una región como la otra y en mercados muy diversos.
Como corolario, Varese argumenta que el incremento en el libre comercio, bajo condiciones de competencia efectiva, limita la expansión de grupos criminales porque estos no pueden adueñarse de los mercados que necesitan para sobrevivir. De forma similar, el incremento del comercio por internet limita la expansión de grupos criminales al reducir el número de intermediarios, reduciendo la posibilidad de afectación por terceros. En forma de advertencia, el autor señala el riesgo que enfrentan los Estados al aumentar el número de licitaciones públicas de seguridad privada, ya que éstas, al ser empresas, están sujetas al mismo riesgo de manipulación por parte de grupos criminales.
Uno se puede preguntar cuántas de estas relaciones no tienen una similitud con el contexto mexicano. Si en México las empresas ya destinan el 12% de sus recursos a seguridad privada, ¿qué implicaciones tiene para la preservación del Estado de Derecho? ¿Estamos en riesgo? ¿Acaso no se puede explicar la expansión de grupos del crimen organizado a partir de su capacidad de extorsionar y manipular a los participantes de los mercados locales?¿Cómo lo estudiamos? Por supuesto que la dinámica de las organizaciones criminales es muy distinta en México a los casos estudiados en la obra de Varese, pero considero que es menester atender que una estrategia complementaria para combatir el crimen organizado puede tener un fuerte componente de una mejor (no más) regulación de todo tipo de mercados.
