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Categoría 'Desastres Naturales'

¿Para qué pagas tus deudas? Siempre habrá “borrón y cuenta nueva”

Noviembre 13, 2007
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No importa si no pagas el agua, tienes deudas millonarias con las compañías de electricidad o evades los impuestos. Sabes que si esperas lo suficiente el gobierno en un acto paternalista te perdonará. Siempre habrá “borrón y cuenta nueva”.La semana pasada el presidente Calderón se “solidarizó” con el pueblo tabasqueño y anunció que condonaría la mitad de la deuda que este estado mantenía con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Así, 56 por ciento de los tabasqueños que desde hace más de una década forman parte de un movimiento de resistencia civil que consiste en no pagar los recibos de luz, consiguieron su perdón a causa de un desastre natural (por obra y gracia de la naturaleza)
A pesar de que algunos coinciden en que la condonación de 3 mil 100 millones de pesos es un acto de solidaridad, otros argumentan que gracias a la deuda que mantienen sus consumidores, la CFE no ha podido realizar la tan necesaria inversión en infraestructura.
Mientras la popularidad de Calderón se recupera, con 70 por ciento de la población dando su aprobación al manejo de la crisis en Tabasco (GEA-ISA, www.isa.org.mx), el problema de legalidad se agrava. Si siempre nos sacan de problemas sin necesidad de hacernos responsables de nuestras acciones, ¿para qué existen las reglas?
El presidente Calderón pudo haberse enfocado en promover medidas que aseguraran la inversión sostenible en Tabasco, pero optó por la salida más fácil a corto plazo. En vez de invertir más recursos en la reconstrucción y enfocarnos en prevenir un próximo desastre, propiciando un clima de legalidad, volvimos a promover el rentismo.

Despues de la tormenta

Noviembre 7, 2007

Esto hay que decirlo rápidamente: como consecuencia del cambio climático, los desastres naturales seguirán ocurriendo. Los expertos esperan que calamidades como las que hemos presenciado en Máxico y otras partes del mundo en los últimos años sigan llegando… y tal vez con mayor frecuencia e intensidad.

En el caso de México, hoy, las inundaciones y los deslaves en Tabasco y Chiapas nos muestran 1) la fragilidad humana frente a los desastres naturales; 2) la enorme capacidad de los mexicanos (políticos, empresarios y sociedad) para reaccionar rápido; y 3) la enorme incapacidad de los mexicanos para cambiar las condiciones de pobreza en las que viven millones de personas en nuestro país.

Tabasco no es un estado pobre. Pero los políticos tienen pocos incentivos para impulsar proyectos de infraestructura cuyos beneficios vayan más allá de un sexenio. Vivimos, pues, en el país del corto plazo.

Una vez que los políticos se hayan tomado la foto, que la ayuda -en sus diferentes formas- llegue a los damnificados y que las aguas retomen su cauce, México necesitará urgentemente una discución en torno a las reglas, las instituciones y la planeación necesaria para minimizar el riesgo al que está expuesto el sector más vulnerable de la población.

La necesidad de hacerlo será cada vez más clara, más urgente y -probablemente- más cara en vidas.