¿Para qué pagas tus deudas? Siempre habrá “borrón y cuenta nueva”
Noviembre 13, 2007

Esto hay que decirlo rápidamente: como consecuencia del cambio climático, los desastres naturales seguirán ocurriendo. Los expertos esperan que calamidades como las que hemos presenciado en Máxico y otras partes del mundo en los últimos años sigan llegando… y tal vez con mayor frecuencia e intensidad.
En el caso de México, hoy, las inundaciones y los deslaves en Tabasco y Chiapas nos muestran 1) la fragilidad humana frente a los desastres naturales; 2) la enorme capacidad de los mexicanos (políticos, empresarios y sociedad) para reaccionar rápido; y 3) la enorme incapacidad de los mexicanos para cambiar las condiciones de pobreza en las que viven millones de personas en nuestro país.
Tabasco no es un estado pobre. Pero los políticos tienen pocos incentivos para impulsar proyectos de infraestructura cuyos beneficios vayan más allá de un sexenio. Vivimos, pues, en el país del corto plazo.
Una vez que los políticos se hayan tomado la foto, que la ayuda -en sus diferentes formas- llegue a los damnificados y que las aguas retomen su cauce, México necesitará urgentemente una discución en torno a las reglas, las instituciones y la planeación necesaria para minimizar el riesgo al que está expuesto el sector más vulnerable de la población.
La necesidad de hacerlo será cada vez más clara, más urgente y -probablemente- más cara en vidas.