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Categoría 'Democracia'

Un reto intelectual

Abril 21, 2008

CIDAC recomienda en su página un artículo de Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño, donde plantea que “sin autoritarismo las izquierdas latinoamericanas tienen ahora un reto más intelectual que emocional, deben resolver problemas en vez de multiplicarlos”.

Sin dictaduras que combatir, las izquierdas en los procesos democráticos pueden, y deben, enfrentar los desafíos que años de un sistema predominantemente corrupto y rentista han creado dejando de lado a miles de ciudadanos.

Con la pluralidad de voces que actualmente existe en México se complica la representación efectiva de los diversos intereses en las instituciones democráticas. De ahí la importancia de establecer y respetar las reglas de juego que han sido acordadas y modificadas por todos los actores políticos durante este periodo de transición.

Jugar fuera de las reglas equivale a multiplicar los problemas. Al desviarse de los procedimientos que permiten el diálogo, quienes debieran estar sirviendo los intereses del país traban la búsqueda de soluciones a cambio de un presunto beneficio electoral.

El juego de AMLO

Abril 17, 2008

Cuando López Obrador exclamó hace tiempo “al diablo con las instituciones”, anunciaba que su estrategia política avanzaría por una ruta fuera del juego democrático. El bloqueo de Avenida Reforma y la toma del Congreso de la Unión evidencian la forma en que el “legítimo” expresa su rechazo en una democracia.

AMLO apostó ya por la denuncia pública, la movilización política y la resistencia civil como medios de acción política para encauzar conflictos. Hasta ahora ha logrado aumentar su aparición en medios, golpear al equipo calderonista y bloquear temporalmente la discusión energética en el Congreso.

La estrategia es costosa para el país en términos de parálisis legislativa y de un desafío abierto a las instituciones democráticas. Aunque AMLO en lo personal podría estarse estarse beneficiando, el PRD y la izquierda institucional pagarán sin duda, el costo político rumbo al 2009.

Es posible que en la lógica del caudillo no sea necesario un partido político cuando se ha decidido jugar fuera de las reglas institucionales…

El PRI que nunca muere

Diciembre 17, 2007

 Pocas instituciones en el país se han probado tan resistentes como el PRI. Después de las elecciones del año 2000 cuando perdiera la presidencia, los augurios no eran favorables. Sin embargo, hoy es dueño del Congreso (aun sin ser mayoría), gobierna 18 estados y posee mayoría en 19 de los 32 congresos locales. Aún más, gobierna a más de la mitad de la población nacional (alrededor del 56%). ¿Dónde reside su interminable fortaleza? 

No será en su capacidad de renovación; porque si un instituto político no ha buscado transformaciones partidistas ni atraviesa momentos definitorios de cambio interno es el PRI. Tampoco será por sus grandes figuras políticas; porque si alguien ha mantenido sus viejos cuadros y caras es el PRI, inundado de gobers preciosos, Madrazos y candidatos tan impresentables como Hank Rhon. Mucho menos por presentar propuestas frescas y audaces para mejorar la economía o el entorno institucional del país.

El PRI se nutre en realidad de ancestrales mitos y controles: la invocada experiencia que le diera 70 años en el poder (”más vale viejo por conocido”), una gran estructura que opera a lo largo de todo el país, el apoyo incondicional de clientelas e intereses particulares, así como una enorme capacidad para capitalizar los desaciertos del gobierno federal y colgarse la medalla por las reformas populares.

Así es, con una oposición tan desventurada no es tan complicado seguir con vida. Con un PRD, que a un año de ser segunda fuerza legislativa, no supera el eterno dilema de la negociación o la confrontación y un PAN que no logra presentarse todavía como un gobierno eficaz y responsable con los ciudadanos, el PRI goza de cabal salud.

La prueba viva de su fortaleza: todos los triunfos electorales que cosechó este año, los espacios recuperados pese a la competencia electoral. Y en un excelente cierre de fin de año para el priísmo, sus atributos negativos han disminuido entre la ciudadanía. Según una encuesta de Ipsos-Bimsa, su mala imagen pasó de 36% en enero de este año a 29% en agosto. Leer para creer…

Tras la experiencia de Hugo Chávez ¿qué son y para qué sirven los referendos?

Diciembre 5, 2007

En estos días a lo mejor pudo escuchar que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, perdió un referendo para reformar la constitución de su país. ¿Pero qué es exactamente un referendo?

Un referendo es un proceso donde los ciudadanos votan para decirle a sus gobernantes lo que piensan sobre un tema en particular. Así, podemos aceptar o rechazar la construcción de una carretera nueva, una reforma a la constitución, o inclusive si queremos que un gobernante se quede o se vaya. México, como la mayoría de los países del mundo, tiene lo que se llama una democracia representativa, en la que el pueblo elige a sus gobernantes para que los represente. Un referendo es una forma de volver la democracia más directa.

Pero como todo, un referendo puede ser positivo y negativo. Un beneficio de realizar un referendo es que los ciudadanos se sienten más cerca del proceso demorático. Con un voto pueden decir, “sí, queremos” o “no, no queremos”. El problema de adoptar la consulta por referendo para cada decisión que el gobierno quiera tomar es que se puede terminar dividiendo al país a la mitad en distintos temas, incluzo polarizarla al grado de incitar a una confrontación violenta. Asimismo, resulta muy caro estar llevando a cabo este tipo de consultas.

Finalmente, en nuetras todavía frágiles democracias, siempre existe el peligro de que un líder con mucho carisma pero poca conciencia quiera aprovecharse de estas debilidades institucionales para quedarse en el poder el mayor tiempo posible, o para imponer un proyecto de gobierno que no es aceptado por una gran parte de la población. Ese es el peligro de hacer de los referendos una práctica común. Un gobierno puede ser legitimado -o bien desligitimado- tan solo por la mitad más 1. Y en ese caso, ¿qué sigue después del referendo? ¿cómo puede el gobernante ejercer su mandato después de que la mayoría voto en contra de su propuesta?

Resolviendo el acertijo

Diciembre 3, 2007

¿Por qué la disputa por el poder no reconoce límites? ¿por qué en la elección del 2006 se evidenció la fragilidad de nuestras instituciones? ¿por qué muchos mexicanos desconocen las reglas del juego y no las obedecen? ¿por qué la ausencia de legitimidad? ¿por qué el desdén del mexicano por la legalidad?

El acertijo de la legitimidad de Luis Rubio y Edna Jaime, busca respuesta a estas preguntas y propone la reconstrucción de nuestras instituciones para que gocen de la legitimidad necesaria. La idea fundamental del libro es buscar el camino para transitar hacia un estado de derecho donde prevalezca el respeto a la ley y la protección de los derechos ciudadanos. Siguiendo la línea de Hobbes, Rosseau y Locke, los autores rescatan la idea del contrato social, de articular entre todos los mexicanos un pacto social para lograr vivir en una sociedad de leyes y derechos.

La primera parte de esta labor es definir ese conjunto de reglas y lograr un acuerdo político amplio en torno a ellas. Lo que sigue será definir los términos en los que se replanteará el marco institucional del país. Después de la reforma electoral debemos pensar en los prinicipios que deben guiar lo que resta del gigante político llamado reforma del Estado. En este debate no queda duda que el ciudadano debe ser el corazón de la política, él y nadie más es a quien debe servir toda reforma que se decida emprender.

Los invitamos mañana a ver como comenzamos con esa reconstrucción en la presentación de este interesante libro.

El IFE que queremos…¿ya mandaste tu CV?

Noviembre 26, 2007

  Cuando el IFE fue concebido y desde que empezó a funcionar en 1990, el objetivo era crear un organismo autónomo encargado de organizar y calificar las elecciones federales. La autonomía de dicho Instituto descansaría en el nombramiento de sus integrantes y en el libre actuar de los mismos. En el transcurso del tiempo, se sucedieron una serie de reformas (1993, 1994, 1996) para avanzar en el camino de la independencia, la ciudadanización gradual y las mejores prácticas en favor de la democracia mexicana.

La reciente reforma electoral simplemente confirma que los ciudadanos jamás seremos la primera voz dentro del Instituto y que, en cambio, los partidos tendrán, como siempre, la última palabra en la designación y remoción de los Consejeros electorales. La reciente convocatoria emitida para renovar al Consejo General del IFE permite la inscripción de casi cualquier ciudadano con credencial de elector, título profesional y sin antecedentes penales. Sin embargo, la realidad es otra. Los que dominan las propuestas, evaluación y designación de los Consejeros electorales son nada más y nada menos que los partidos políticos.

Si la intención de remover al anterior Consejo era eliminar los vicios de falta de independencia e inequidad y superar la herida abierta de la elección del 2006, parece que no se logrará. Este proceso favorece nuevamente las cuotas partidistas y funciona con reglas dictadas por y para beneficio de los partidos.

Este un paso en reversa para la democracia y uno más hacia adelante para la partidocracia. El IFE de Woldenberg, Cárdenas y Lujambio parece hoy una quimera, un sueño institucional perdido en el tiempo. A todos aquellos que, junto conmigo, crean todavía en el futuro de la democracia mexicana y que cumplan con los requisitos, los invito a inscribirse como candidatos para Consejeros electorales. En una de esas, participando como hace falta, construimos el IFE ciudadano…

http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/60/2007/nov/20071120-V.html

¿Cuánto cuesta tu voto?

Noviembre 20, 2007

 

Un artículo reciente titulado “Democracia iPod” reporta los alarmantes resultados de una encuesta realizada a estudiantes de la Universidad de Nueva York: dos tercios cambiarían su derecho a votar en la próxima elección por el pago de un año de colegiatura; 20% de ellos renunciaría a su derecho a votar por el próximo presidente a cambio de un iPod nuevo; mientras que la mitad vendería su derecho a votar de por vida por un millón de dólares.  Este es un indicador preocupante en un país considerado como la democracia por excelencia, y sobre todo, entre un grupo de individuos (estudiantes de NYU) que supondríamos valora su derecho a votar por sobre todas las cosas. (ver artículo http://article.nationalreview.com/?q=N2MwNjE0YjAyZTcwMTYxMjc1YmVkMDc2MTFiODE5NTU)

Si la realidad del valor de la democracia estadounidense pinta tan mal, ¿cuál será el panorama para una democracia tan reciente como la mexicana y para ciudadanos tan poco encantados con el fervor democrático y sus virtudes?

Todos conocemos de las estrategias electorales a nivel local donde políticos invitan a los votantes a una buena “tamaliza” (o taquiza si es el caso) previa a la elección, o les regalan lavadoras, licuadoras y cuan demás artículos electrodomésticos para asegurarse el favor ciudadano en las urnas. Para otros votantes, las promesas de ayuda o bienestar futuros son suficientes para ceder su derecho a elegir a aquellos que habrán de gobernarlos. En nuestro país, los políticos han sabido lucrar con las esperanzas, carencias y necesidades de la gente para comprarles a un precio bajísimo su invaluable voto.

Sin embargo, el poco valor otorgado por algunos ciudadanos a su derecho a votar, podría provenir simplemente de la percepción de que su voto no cuenta en realidad para cambiar las cosas, para hacer oír sus demandas y hacer valer sus opiniones en el ejercicio de poder. Si es así, cualquier precio será bueno para un ciudadano que tiene poco que perder vendiendo su voto y todavía menos que ganar si lo ejerciera informada y decididamente. 

Nuestro derecho a votar es algo que jamás debería venderse, intercambiarse, cederse o subastarse por algún precio menor que el del propio derecho a elegir gobierno. Sin embargo, la realidad es mucho menos prometedora en países como el nuestro con democracias tan débiles y demócratas tan poco convencidos. ¿Tú por cuánto estarías dispuesto a entregar tu derecho a votar?